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En construcción

El baile de nombres, es decir, las quinielas reducidas, comenzaron días atrás. Incluso antes de que Carlos Suárez, tras una maratoniana reunión con el Consejo de Administración, comunicase que el presupuesto iba a ser mayor del que en un principio se cotejó.



Diez millones y medio de euros para configurar un proyecto con el que devolver al Real Valladolid a la élite del balompié español en tan sólo una temporada. Mimbres sobre los que cimentar la ilusión de una afición desencantada y que volverá a estar representada por José María Ordax, quien ha sido reelegido como presidente de la Federación de Peñas.



Ahora, y después de que se confirmase que la Dirección Deportiva iba a ser cambiada tras la salida de Roberto Olabe y Juan Carlos Rodríguez, se busca con ahínco al estratega capaz de diseñar una plantilla competitiva y capacitada para obtener el ascenso en nueve meses.



Los nombres se suceden. Las filtraciones no se taponan y, a pesar de que el máximo mandatario del Real Valladolid se cierra en banda y únicamente expresa que tiene un candidato por encima del resto, varias son las alternativas que saltan a la palestra. Pacheta, Juanjo Lorenzo, Caminero y otros tantos aparecen como candidatos a ocupar un despacho desde el que se germinará la nueva odisea.



Según avanzó Suárez, durante esta semana se dará a conocer el encargado de gestionar las altas y las bajas de una plantilla que se verá mutada, transformada, en virtud de las hazañas de cada uno de sus integrantes durante la recién concluida campaña.



Algunos se irán con un lazo, por mucho que se endiosen o cataloguen como aptos a la Liga de las Estrellas -irrisorio-. No obstante, eso deberá decidirlo el nuevo director deportivo en conveniencia con el entrenador que, finalmente, se haga con el timón de un remozado Real Valladolid. Clemente, Arconada, Oltra, Marcelino (este último casi imposible) o Gorosito opositan al cargo.



De momento, las noticias escasean y los diarios se centran en el Mundial para rellenar unas páginas ávidas de información. Las especulaciones se reproducen y, desde el club, no se transmite nada. Hay tiempo para hacer las cosas bien y en forma, pero lo que está claro es que la casa no se quiere empezar por el tejado como en otras ocasiones.



Por ello, sólo queda delimitar un estilo sobre el que se sustente el novísimo y acuciante proyecto para, una vez definido, empezar a trabajar en la consecución de un objetivo nada fácil. ¿Dórico, jónico o corintio?