Gol del Real Valladolid ante el Tenerife.
Gol del Real Valladolid ante el Tenerife.
Gol del Real Valladolid ante el Tenerife.
Fútbol

1-1: El punto exasperante

Imagen de sgarcia
Escrito por
Sara García

Lázaro y Javi Baraja, medios centros; Borja, extremo derecho; Haris, media punta. Cuatro modificaciones que no apañaron nada. Quizás algo de viabilidad defensiva ante un Racing más brioso pero limitado en la creatividad.


El resultado; un bodrio indefendible que terminó en tablas y que sólo contentó a los aficionados que, como un servidor, se encontraron con amigos en la grada. El conjunto cántabro impuso su ritmo y los de Mendilibar, mejor carburados en el primer período, actuaron más timoratos.


El corte de los futbolistas pudo condicionar el modus operandi de los blanquiviolietas, que se encontraron con un gol en propia puerta de Pinillos después de que Medunjanin botase un córner que por su escasa potencia despistó a los adversarios de tal manera que Pinillos no supo hacer otra cosa que clavarle una puñalada a su portero.


El empuje del Racing se castigó con severidad y el Valladolid encontró la excusa perfecta para atrincherarse y encomendarse a la lucidez de su delantero estrella, Diego Costa, no tan inspirado como en otras fechas.


En el segundo período, el bloque cántabro recuperó el aliento que le había faltado antes del asueto. Explotaba las bandas y buscaba constantemente a Munitis y Canales. El veterano y el joven unidos por su desparpajo en el uno para uno.


Pero hoy volvía a ser el día del chico pretendido por Florentino, pues cazó una falta sacada por Serrano en el corazón del área y elevó, acto seguido, el esférico para sellar la igualada. Desde entonces, las acometidas de uno y otro carecieron de peligrosidad, dejando al Real Valladolid un poso de insatisfacción y con un punto más que prolonga, pero no alivia.