Rian Butcher presenta su dimisión como presidente del Club de Rugby El Salvador
Tras seis años, he tomado la decisión de dejar la presidencia del Club de Rugby El Salvador. Ha sido un privilegio servirle, pero ni un solo día lo he hecho yo solo.
Empezamos en abril de 2020, cuando el COVID cerró las puertas y paró la temporada, y nadie sabía si todo esto iba a sobrevivir. No había ningún plan guardado en un cajón. Solo había un Club que merecía la pena salvarse y gente dispuesta a salvarlo. Así que hicimos el trabajo en silencio, y luego seguimos adelante.
De lo que más orgulloso estoy no trae consigo ningún trofeo, y me alegro de que sea así. Para mí nunca fue cuestión de títulos.
En nuestro Club, nadie te pregunta de dónde vienes, ni qué has hecho, ni te dice qué no puedes hacer. Te pones la camiseta y ya perteneces a él. Lo hicimos de la única forma que sabemos, a través del deporte, y siempre desde abajo.
#PrimeroCantera
Formamos a los nuestros, mantuvimos vivas las buenas iniciativas y creamos otras nuevas desde cero, porque queríamos ser una puerta para quien busca volver a la vida; ser el lugar para un jugador con discapacidad; o el primer balón de rugby en las manos de una chica que nunca había cogido uno. La misma camiseta, la misma palabra, la misma bienvenida.
#Rugby4All
Lo vivimos, y a nadie se le pidió jamás que demostrara que se había ganado su sitio, porque cada persona que entra por estas puertas merece la pena. Merece el tiempo, merece la paciencia, merece que crean en ella. Sólo estuvimos aquí para ayudar a la gente, y para hacerle creer que podía ser un poco más de lo que ellos mismos pensaban.
Ese es el legado que quería dejar. No lo que este Club ha construido, sino a quién ha sabido acoger.
Podría haber hecho muchas cosas mejor, lo sé, y aun así me voy en paz, porque lo único que intenté hacer siempre fue lo más antiguo que está plasmado en nuestro deporte: “Dejar el vestuario mejor de como lo encontraste”. Nada es más grande que eso.
Ahora iniciamos el proceso para elegir a la próxima persona que presida el Club, quien tendrá todo mi apoyo.
A Eva, a Ana y a Victoria, gracias por compartirme con este Club, y por perdonarle las horas que se llevó. A todos los que han llevado al Chami sobre sus hombros, los directivos, los empleados, los jugadores, los patrocinadores y las instituciones que creyeron en nosotros, y, por encima de todo, los voluntarios, que lo dan todo y no piden nada. Gracias. La camiseta solo me la prestaron, y ahora vuelve donde siempre perteneció, a todos vosotros.
Espero que nos veamos en las gradas. Como siempre, seré un aficionado más, entre amigos.
In Contraria Ducet




