FUERA DE VALLADOLID

Alejandro Fernández | Becario en Madrid
21 de Diciembre de 2010

Qué bien y qué mal se está fuera de Pucela. Suena bastante raro pero tiene su explicación, por lo menos para mí.


Una ciudad pequeña como Valladolid tiene su encanto y marca en lo más profundo de uno mismo. Además podemos presumir de tener equipos competitivos en la élite de varios deportes. Algo que es un orgullo a pesar de que, por ejemplo, en futbol las cosas no van lo bien que querría. Después de una vida entera allí, ahora que me he ido -no muy lejos, por cierto-, lo echo de menos.


Pero por otro lado se está muy bien fuera de Valladolid. El sufrimiento deportivo que se ha vivido en la ciudad el fin de semana pasado se vive mejor desde la lejanía, donde las cosas retumban menos que estando allí. Y es que, de verdad, la jornada deportiva del fin de semana no podía haber ido peor.


El mayor disgusto, cÓmo no, lo volvió a dar el fútbol, con un Real Valladolid que parece ir cuesta abajo y sin frenos. Ha cogido una tendencia negativa de vértigo que da miedo sólo con pensar en la ostia que nos vamos a dar. El nuevo y reluciente entrenador que aterrizó en Valladolid hace apenas dos semanas se ha revolcado en el barro y aquí empieza a oler mal. Dos partidos, dos derrotas. Parece que nada ha cambiado por el José Zorrilla desde la destitución de Antonio Gómez, cesado tras perder dos partidos consecutivos -igual que Resino-, en la competición liguera.


Si bien es verdad que el campo del Córdoba parecía una piscina más que un césped para jugar al fútbol -si hubiera sido un partido de Primera División, lo habrían aplazado seguro-, el Real Valladolid no ha dado, desde mi humilde opinión, ningún síntoma de mejoría. Es más, desde aquí parece que las aguas están más revueltas todavía, y los ánimos por los suelos.


Otro tropezón me lo llevé con el Balonmano Valladolid. La derrota -de aquella manera-, en la Copa Asobal contra el Ciudad Real, para mí justo vencedor del torneo, no ha dejado buen sabor de boca. Sin embargo, hay que seguir disfrutando de este equipo, que tantas alegrías ha dado a la ciudad en los últimos años. Luchando por los puestos altos de la clasificación, estoy convencido de que el equipo va a estar ahí, con los grandes -por que el Cuatro Rayas es un grande-, al final de la temporada. Y qué decir de la competición europea, donde el conjunto de Juan Carlos Pastor está haciendo un papelón. Ahí si que hay que estar orgullosos, y disfrutar de ello. Pero desgraciadamente, hasta el próximo partido seguirá doliendo la derrota en el último partido.


Y por último, el Club Baloncesto Valladolid, que también cayó derrotado. Con ello, de momento, los morados salen de los puestos que otorgan plaza en la Copa del Rey, empatado con otros cinco equipos con seis victorias y seis derrotas. Pese a estar cayendo en la clasificación después de haber alcanzado puestos altos en la tabla, todavía quedan partidos para que el equipo vaya a la Caja Mágica a disputar esa Copa.


Espero que el próximo fin de semana se vea recompensado los malos resultados de la última jornada de alguna forma. Que alguno dé una alegría. Comenzando por el Real Valladolid y su entrenador Abel Resino, que tienen que espabilar porque les están comiendo la tostada. Buenas noches… y buena suerte.