EVJAFJALLAJOKUL

Ximo Tamarit Aleixandre | Milongas de Primera
22 de Abril de 2010

Cuento número 4. Domingo 18 de abril. El `jefe´ de este tinglado, llamado valladoliddeporte.es, cena en un restaurante de Benavente. Cinco jóvenes con el chándal del Izarra de Estella, uno de ellos cojea y es ayudado por sus compañeros, dejan el citado establecimiento. Suben a un Wolkswagen Polo y siguen camino…


Evjafjallajokull no es un trabalenguas. Es un volcán destapador de milongas. Esta semana, y gracias al islandés, hemos vivido un “Gran Hermano” en el bus del Barcelona. Subida al vehículo con almohadas incluídas, bajada en la estación de servicio, fotos con sorprendidos viajeros, desvío ante el cartel de llegada a Cannes, entrada al hotel, salida del hotel, vehículos que adelantan en ruta... A falta de otras cosas que contar, buscamos la originalidad, Ustedes ya saben que el Barcelona disfruta de un vehículo de 32 asientos con tapicería, mesa de cartas, wifi y nevera. Semejante derroche para, habitualmente, ir de un hotel a un estadio.


El Evjafjallajokull ha devuelto al Liverpool a aquellos maravillosos viajes de hace 50 años. Liverpool-Londres y Londres-París sobre raíles, noche en París, París-Burdeos, en tren y el vuelo Burdeos-Madrid. Como cuando los equipos salían de su ciudad un jueves, jugaban domingo y llegaban a casa el siguiente martes. Pero, esta semana, con comodidad. Nada de estrecheces.


Mi amigo Evjafjallajokull ha provocado la frase estúpida de la semana. Schwarzer, portero del Fulham, y tras 10 horas de viaje entre Londres y Hamburgo, según la web del club en un autobús de lujo, soltó: “La UEFA debería obligar al Hamburgo, a ir a Londres en tren y bus”. Y el tío se quedó más ancho que largo. Sin remordimientos. Y sin que nadie le haya metido nada por “donde amargan los pepinos”.


Miro los resultados del fin de semana. Segunda B, grupo I, Celta B 3-Izarra 2. 424 kilómetros les quedaban a los chavales del restaurante. Sin bus, sin wifi, sin nevera, sin un Schwarzer que proponga nada a la UEFA, metidos como sardinitas en el Polo, con un lesionado, sin quejarse y, lo peor,… después de “palmar”.


Milonga: f. coloq. Engaño, cuento