Imagen del partido en Gernika
Imagen del partido en Gernika

BARRO, SUDOR Y LÁGRIMAS

David García | Balón oval
17 de Enero de 2012

El Campo de Urbieta, todos lo sabemos, es un auténtico fortín. Un pequeño, y digo bien, pequeño campo donde es muy difícil ganar para cualquier equipo. Por las dimensiones, por el ambiente, pero sobre todo porque cuando llueve se convierte en una auténtico barrizal. Si además el barrizal lleva días y días, el fango te puede llegar a la altura de los tobillos. Créanme que no exagero ni pizca. Por eso, el sábado el Quesos no jugó en un campo de rugby. Los 'queseros' no salieron a enfrentarse al equipo vasco, si no que saltó al terreno de juego a enfrentarse a un rival más poderoso, el lodazal.

Algunos “puristas” de este deporte apuntarán a su etapa de jóvenes jugadores aludiendo al típico cliché “en peores campos hemos jugado”. Permítanme decirles una cosa: Actualícense señores. Y es que para mí, el partido del sábado no se debió jugar en esas condiciones. Dichas condiciones son de absoluta inferioridad para el equipo visitante. Cierto es que el barro es para los dos equipos, pero cuando uno está acostumbrado a jugar en él, la respuesta física del cuerpo es diferente. Poniendo un ejemplo, un equipo de rugby playa machaca a cualquiera que se le ponga delante que no juegue habitualmente en campo de arena.

La verdad es que el VRAC lo intentó, de eso estén ustedes seguros. Montorfano, los hermanos Blanco, Bonan, Rolls, Molina, todos intentaban empujar, estrellándose una y otra vez en un muro infranqueable: la defensa de Gernika. Impresionante como los verdinegros se replegaban en cada arremetida azulona. Y pese a que el equipo vallisoletano fue superior en melé, en cuestión de abiertas el equipo local era insuperable. Burch, Hernández, Mangunazelaya, así como los pilares basurees, frenaban en seco cualquier intento de romper su defensa por parte de los 'queseros'.

Cierto es que dicha defensa la llevaron al límite, obstaculizando de forma ilegal el avance visitante, y de ahí vinieron las expulsiones locales. Pero no había otra forma de intentar ganar la zona de marca. Los tres cuartos 'queseros' estaban anulados, imposible mover el oval con rapidez y precisión, dinamitando la base del juego vallisoletano. Y cierto es que tuvo oportunidades el VRAC asediando la zona de 22 contraria, pero todas infructuosas para lamento del “canas” en la banda, que veía como todo el sacrificio realizado por su equipo se evaporaba en dos jugadas puntuales de los locales.

No pudo ser y la eliminación estaba sentenciada. No se podía reducir la distancia en el marcador y las fuerzas se agotaban. Así llegó el final pitado por Montoya, y despertando al VRAC Quesos Entrepinares del sueño copero de la presente temporada. Lejos quedan ya las dos finales consecutivas que ha disputado. Ahora sólo queda centrarse en la liga, Guecho espera y Ordizia ha demostrado que el decano del rugby español, UE Santboiana, es un rival al que se puede ganar.

Ojalá que así sea y el Quesos pueda optar a esa primera plaza.