Daniel Cavia, durante la disputa de una de las Clásicas. Fotos Burgos Burpellet
Daniel Cavia en plena carrera en Bélgica. Foto Burgos Burpellet
Daniel Cavia, durante la disputa de una de las Clásicas. Fotos Burgos Burpellet
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Daniel Cavia, ciclista del Burgos Burpellet BH, que no se quiere encasillar en ningún estilo de corredor, ha mejorado su rendimiento esta temporada gracias a una preparación más específica.

El lagunero que no teme al pavés: “Es imposible explicar lo que se siente subiendo los muros”

8 de Abril de 2026
Escrito por
Javier

Imaginemos que estamos en una cafetería de Oudenaarde. El olor a café recién hecho nos lleva en volandas a la barra y segundos después tenemos frente a nosotros una taza humeante. Nos dejamos envolver por el ambiente, por los sonidos de las mesas.

Imaginemos que dominamos con soltura el idioma. Una pareja charla sobre la ruta que van a hacer el próximo fin de semana; un grupo de amigos gesticula entre risas acerca de lo que ha ocurrido en la ciudad hace escasamente una hora; dos señores entrados en años rememoran tiempos pasados y una madre le cuenta una historia a su hija.

Todas las conversaciones tienen algo en común, como no puede ser de otro modo en esas tierras: el ciclismo.

Imaginemos que cruza la puerta una cara conocida y el alma periodístico de quien escribe, decide hacerse presente levantando la mano y llamando a ese personaje por su nombre.

Daniel tiene las marcas de las gafas aún grabadas en la cara y el polvo de Flandes todavía en las zapatillas. Ese joven que dominó el campo amateur ya es una realidad en el profesionalismo europeo, resopla con una sonrisa sempiterna y define La Ronde como “Una locura”. ·”Me imaginaba algo increíble, pero ha superado con creces mis expectativas. Ha sido sin duda la carrera más dura de mi vida pero también la más bonita. Es imposible explicar lo que se siente subiendo los muros, rodeado de los corredores que han sido tus ídolos, con toda la gente animando y el ruido, una atmósfera como nunca había vivido”, relata con cara de cansancio.

Sabor agridulce

La felicidad se nota en cada poro de su piel, no obstante “es la clásica por excelencia, y es un día para disfrutar al 100%”, algo que asegura haber hecho. Acostumbrado al viento de Castilla, Daniel ha pasado casi un mes por tierras belgas y francesas participando en varias carreras como la Gante-Wevelgem o A Través de Flandes, pruebas que le han dejado un sabor de boca agridulce puesto que “los resultados la verdad que no están siendo los que buscaba, siento que no he dado aún el 100% de mi potencial pero seguiré  intentándolo en todas las oportunidades que el equipo me brinde”, afirma.

Un bautismo en las Clásicas donde lo que más le ha sorprendido ha sido “el nivel de todos los corredores y la velocidad., puesto que el pelotón está formado por los mejores clasicómanos del mundo y que, además, en carrera se ha visto que cada año se va mucho más rápido”, como atestigua que en A Través de Flandes se haya alcanzado el record de velocidad media con 48km/h. comenta Cavia.

El estilo Cavia

En su segunda temporada codeándose con los gallos del pelotón, Cavia ha tenido un inicio sólido siendo el mejor joven en el GP Castellón, y peleando de tú a tú en finales nerviosos. El ‘novato’ ha derribado la puerta con firmeza aunque siente que sigue aprendiendo, y “carrera a carrera soy mejor ciclista y siempre saco nuevos aprendizajes. Sé que soy mucho mejor que el año pasado pero aun siento que he de hacerme un hueco en el pelotón profesional”.

En esa mejora; en ese paso de gigante en su preparación, Cavia focaliza la clave para ese ‘punch’ en que “nos hemos centrado mucho más en trabajo de alta intensidad y “simulaciones” de esfuerzos tipo clásicas, con muchas repeticiones cortas simulando los muros y luego varios días de mucha intensidad y bastantes horas”.

Una preparación que le puede proyectar a ser un ‘caza-clásicas’ al estilo de los grandes rodadores belgas y neerlandeses que admira, aunque admite que “es complicado, cuando sabes que para el siguiente tramo hay que entrar delante, pero tienes que pelear con corredores de 10 y 15kg más y las fuerzas escasean, intentas buscar el equilibrio de entrar lo mejor posicionado haciendo el mínimo gasto necesario”.

Un futuro con muchos sueños

Pero él, con el segundo café imaginario en la mesa –es que el mundo de la bicicleta y los cafés van de la mano-, sueña con pelear etapas en las Vueltas y seguir aprendiendo y disfrutando de las clásicas sin “encasillarme en un tipo de corredor”, afirma Cavia, quien no descarta dar alguna que otra sorpresa en “vueltas cortas de media montaña, porque creo que tengo potencial”.

Y como esta entrevista tiene tintes más de Christopher Nolan con su Origen –salvando las distancias entre Di Caprio y Cavia, cada cual que elija a su favorito- sigamos imaginado ahora con la vista puesta en un futuro cercano.

Las siguientes preguntas son obvias, típicas de un estudiante de Periodismo y, no por ello innecesarias: Momento preferido de una carrera; un sueño para este año y un mensaje para ese Daniel Cavia que daba sus primeras pedaladas en Laguna de Duero.

Las respuestas, menos obvias: “me quedo con la escapada bajo la lluvia, me encantan los desafíos que suponen las carreras con lluvia o meteorología cambiante, y una escapada siempre es una situación ventajosa”; a la segunda el sueño le lleva a responder que “mi primera victoria profesional en Europa”; y a ese mensaje al pasado, posiblemente lo que diríamos cualquiera a nuestro yo del pasado, “que ha logrado un sueño, que es estar corriendo las mejores clásicas del mundo y un monumento y que no se olvide de seguir disfrutando del ciclismo, que la vida profesional es muy dura y dedicada pero con pasión y mucha dedicación , es mucho más sencilla”.

Terminamos ese café imaginario en este rincón de Oudenaarde con un  Daniel Cavia agradecido al Burgos Burpellet BH por “la confianza que me dieron a la hora de firmar el primer contrato” y con la promesa de “sacar mi mejor versión siempre y buscar el máximo de puntos UCI para mi equipo”.

El ciclista se va, el periodista se queda al teclado, ambos con el mismo deseo: disfrutar en la siguiente carrera, cada uno desde el lugar que ha elegido, uno dentro del pelotón, otro detrás de las vallas, y posiblemente con el mismo pensamiento: que el lagunero que un día soñó con ser ciclista, levante los brazos en una clásica.