ALEGRÍA CON SABOR AGRIDULCE

Charlie Carballo | Aficionado fiel
18 de Mayo de 2010

Todo comenzó la mañana del sábado en el local de la Peña Esgueva del Balonmano Valladolid. Allí, a un buen amigo se le ocurrió decir delante de mí que se quedaba con las ganas de acercarse a Segovia a ver la final de la copa del rey de rugby que jugaba el VRAC Quesos Entrepinares, y como suele decir mi mujer, “como yo me apunto a un bombardeo”, ya no hubo discusión posible con el chaval que había sugerido la idea de ir al partido. Desde ese momento únicamente se habló de las cosas necesarias para realizar el viaje conmigo.


La tarde del sábado fuimos hasta el polideportivo Huerta del Rey como habíamos hecho otros muchos sábados en ocasiones anteriores durante toda la temporada, pero con la connotación de que en este partido lo que más primaba no era el resultado final (que una vez más fue favorable a los de Pucela), sino que lo más importante (al menos para mí) era despedirse de todos los jugadores. 


El partido en sí no tuvo mucha emoción para los aficionados del Balonmano Valladolid, pues los jugadores habían conseguido ya hace algunas jornadas la clasificación matemática para jugar la Champions Leage la próxima temporada, lo que hace que la campaña finiquitada haya sido magnífica. Sin embargo, (y no sé muy bien si lo merezco), en demasiadas ocasiones la gente se preocupa de hacerme realmente feliz. Primero Zile se encargó de conseguirlo con un gran detalle que tuvo conmigo (que sepas amigo que yo valoro mucho algo así). Luego, entre algunos miembros de la Peña Esgueva se encargaron de subir mi silla de ruedas (conmigo encima) a pulso por un montón de escaleras que conducían hasta la esquina del pabellón donde la mayoría de los integrantes de esta peña intentan animar con sus cánticos a toda la afición del Balonmano Valladolid. Estuvo genial.


Retiro temprano a descansar, pues el domingo tocaba poner rumbo a Segovia con la idea de que el equipo del VRAC se trajese la Copa del Rey para casa.


En la capital segoviana, dado la cercanía existente con Valladolid, había una gran mayoría de aficionados `queseros´. En ese sentido, la afición ya habíamos metido el primer ensayo. Luego continuaron los chicos de Miguelón, pues desde el principio dejaron bastante claro que sus opciones de llevarse la copa eran reales.


Sinceramente, hay jugadas en el rugby que todavía no entiendo, y mucho menos sé de tácticas, pero lo que sí que me quedó claro durante este partido fue que la defensa del Quesos Entrepinares me pareció excepcional, una perfecta línea de hombres que fue inexpugnable durante casi todo el partido.


Todo lo que sé sobre rugby se lo debo a las pacientes explicaciones del jugador del Vrac Fernando de la Calle (una institución dentro de ese club). Al acabar el partido, con la Copa recogida por los jugadores vallisoletanos, la afición estaba celebrando el título con ellos, y como yo en mi silla de ruedas no podía saltar la valla que me separaba del terreno de juego, fue “el Curi” quien se encargó de ir a buscar a Calle. No solamente se acercó hasta nosotros, sino que además lo hizo con una medalla conmemorativa de ganador de la Copa del Rey y me la colgó en el cuello. Últimamente, muchas cosas de las que me suceden son muy emocionantes, pero lo que hizo este crack conmigo el pasado domingo fue sencillamente algo sublime. Ha costado “dios y ayuda” convencerme de que esta medalla se tenía que descolgar de mi cuello si quería dormir bien. 


Comida en buena compañía, y vuelta para Pucela para ver el partido de fútbol donde el Real Valladolid se jugaba en Barcelona sus opciones para seguir siendo equipo de primera. La expectación en toda la ciudad era tremenda, y en el bar donde yo lo vi, los vallisoletanos mantuvimos la ilusión hasta el segundo gol encajado.


No sé, lo que me fastidia bastante es que todos nos damos cuenta de lo que significa que un club baje a Segunda cuando realmente sucede.


Balonmano Valladolid clasificado para jugar la Champions Leage, el Salvador campeón de la Liga de rugby, el Vrac campeón de Copa en la misma disciplina, el Dismeva también campeón de Copa en hockey patines en línea. Todo esto no desaparece porque el Pucela haya bajado a Segunda División.  


Ánimo a todos los aficionados blanquivioletas. Ahora es cuando hay que demostrar realmente que nos sentimos orgullosos de ser pucelanos. Desde este mismo instante, la ciudad entera debe de pensar en retornar al lugar que le corresponde. Somos de Primera! ! !