Imagen de la ciudad de Carcassonne
Los aficionados vallisoletanos en las gradas del Polideportivo
Arco de Triunfo en Montpellier
Balonmano

La experiencia de una aventura europea en Montpellier

Pedro Alonso, enviado especial


Viajar con el Pevafersa Valladolid por Europa es extraordinario. La aventura europea de este fin de semana en Montpellier, en la que el equipo español, además, logró un gran resultado empatando a 30 contra el todopoderoso líder francés, dejó en los aficionados vallisoletanos un gran sabor de boca. El recorrido se inició el viernes de madrugada bajo una fina capa de lluvia con la que nos despedíamos de Valladolid. Huerta del Rey era el punto de encuentro para los 62 aficionados que comandaban la expedición, entre los que se incluye un servidor, que ataviados con sus bufandas y camisetas amarillas, partimos rumbo a Montpellier.


Por el camino, 916 kilómetros hasta llegar a nuestro destino. El buen ambiente se contagiaba en los aficionados desde un primer momento, con muchas voces,cánticos y música en el autocar, también se proyectó la película V de Vendetta, como símbolo de la "venganza deportiva" que buscaba la afición tras el 21-26 del partido de ida en la liguilla. A las 5.30 de la mañana, cruzamos la frontera francesa, ya estábamos en territorio "enemigo". Dos horas después, el bus efectuaría una parada para desayunar. Una vez repuestos, continuamos nuestro camino por la autopista a la altura de la ciudad de Toulouse. 


La Peña Esgueva había organizado una visita a Carcassonne, que destaca por ser una ciudad amurallada de 43.000 habitantes en la región de Languedoc. Tras once horas de viaje, los aficionados llegamos a nuestro primer punto de encuentro. A las 10 de la mañana, se realizó una visita por el castillo y también a la Basílica de Saint-Nazaire et Celse, de estilo gótico, que fue construída en el siglo XI y fundada en 1213 por los hermanos Dominicos. La mañana era soleada, aunque algo fría, y muchos turistas franceses y extranjeros se habían acercado al castillo de Carcassonne.


Tras un tiempo para la comida, el viaje prosiguió hacia Montpellier, destino final, al que se llegó a las 15.30 horas. En el autocar, se hizo una "porra" de tres euros entre todos los aficionados para elegir el marcador del encuentro entre Montpellier Aglomeration Handball y Pevafersa Valladolid. Hubo un acertante que había pronosticado el empate a 30 final, que tuvo el gesto de ceder la recaudación, a los conductores. El Hotel Kiriad fue nuestro lugar de descanso tras el viaje en el que estuvimos alojados hasta el domingo a las 11.30 de la mañana, ya que nos esperaba una gran fiesta con los "supporteurs" (hinchas) del Montpellier. 


La cita era a las 12 de la mañana en el Palais des Sports René Bougnol, sede de los partidos del Montpellier. Unas 300 personas participamos en una jornada de hermanamiento con las peñas francesas para disfrutar de una barbacoa de 80 kilos de carne. Previamente, para abrir boca, habían preparado una degustación de mejillones y quesos. La afición francesa nos recibió con aplausos y se realizó un intercambio de bufandas de los dos equipos. El ambiente era extraordinario, y además contábamos con la presencia de unos músicos que amenizaron la mañana tocando pasodobles y música española acompañada a la guitarra.  El club francés, tenía preparado también camisetas y gorras conmemorativas del partido que regaló a todos los asistentes. 


Tras la gran comida, los aficionados entramos en el pabellón a las 4 de la tarde. Las gradas comenzaron a llenarse poco a poco y el Réné Bougnol presentaba un aspecto inmejorable. Diez minutos antes del encuentro realizaron una exhibición de boxeo en el medio de la pista. El speaker francés, Gérard Philipe, dio la bienvenida a los aficionados de Valladolid y deseó un gran partido. La salida de los jugadores vallisoletanos fue coreada uno a uno por la afición morada. Cuando llegó el turno del Montpellier, la música tecno invadió el pabellón y las palmas entre el público demostraban la gran afición a este deporte. La estrella local, Nikola Karabatic, recibió una ovación tremenda. Además, en uno de los fondos, los aficionados desplegaron dos camisetas gigantes blancas en las que se mostraban los títulos logrados por el conjunto galo.


El resultado ya lo conocen, empate a 30, un gran partido entre dos equipos que dieron un buen espectáculo. A la conclusión, el speaker agradeció a los aficionados vallisoletanos su contribución al gran ambiente creado, y el público francés correspondió con gritos de "Pucela,Pucela". Los jugadores españoles se acercaron a la afición para expresarles las gracias por el apoyo durante todo el encuentro. La expedición inició su viaje de vuelta a Valladolid a las 8 de la tarde, acompañado de una gran nevada que horas antes era impensable. El viaje llegó a su fin a las 7.15 de la mañana, momento en el que se ponía pie a tierra en el Polideportivo Huerta del Rey. Tras este gran viaje, ya se prepara el siguiente, lo sabremos este martes, tras el sorteo de la Champions.