5 | Deporte y Salud

Muerte súbita en el deportista (II)

Raquel Blasco | UEMC
1 de Marzo de 2012
Imagen de sgarcia
Escrito por
Sara García

En el anterior reportaje la doctora y profesora de la UEMC Raquel Blasco explicaba en qué consiste la muerte súbita de un deportista y hoy continúa explicando cómo se puede prevenir y disminuir su incidencia. "La prevención por excelencia es la realización de un reconocimiento cardiológico preparticipación deportiva (RCPD)", afirma. Según el nivel de participación deportiva será realizado de primer nivel nivel ó básico o uno de segundo nivel o avanzado.

Sin embargo, la coordinadora de la Unidad de Investigación Centro Regional de Medicina Deportiva de la Junta de Castilla y León asegura en el RCPD nos encontramos con una serie de motivos de controversia que lleva a plantearnos las siguientes preguntas: ¿Tiene capacidad para detectar los sujetos de riesgo? ¿Presenta una suficiente eficacia para modificar la historia natural de la enfermedad y prevenir la muerte súbita? ¿Existe relación entre el coste económico vs efectividad? ¿Preserva la salud versus la libertad personal?

Por ello, el reconocimiento cardiológico preparticipación deportiva debe de cubrir una serie de objetivos como valorar los síntomas relacionados con el esfuerzo, evaluar arritmias y su relación con el esfuerzo, establecer la gravedad de la enfermedad, determinar la tolerancia al ejercicio, evaluar posibles tratamientos y determinar el riesgo cardiovascular.

Dicho reconocimiento varía dependiendo de la edad, intensidad y nivel de competición del individuo, y además, de si estamos realizando uno de primer nivel o segundo. El básico incluye la historia clínica, exploración cardiovascular y ECG (electrocardiograma). "En el caso de que se presentara una historia positiva por latidos irregulares y/o palpitaciones, dificultad respiratoria, mareos y desvanecimientos /o dolor torácico con el ejercicio, deberemos de pasar a realizar el RCPD de segundo nivel", explica Blasco. Además, se deberá de realizar también en la alta competición y profesional y consiste en el primer nivel ó básico, más un ecocardiograma y prueba de esfuerzo máxima.

Con todo ello, la autora del libro "Adaptaciones cardíacas al entrenamiento en deportistas de competición" dice que tres situaciones deben de quedar muy claras:

La primera es la hipertrofia ventricular fisiológica con respecto a la miocardiopatía hipertrófica. La miocardiopatía hipertrófica (MCH) es una cardiopatía producida por un crecimiento desordenado cardíaco de miocardiocitos que estructural y funcionalmente difieren totalmente de los sanos, condicionando un importante deterioro de la función ventricular del individuo. "El corazón del deportista clásicamente desarrolla una hipertrofia fisiológica, que no traduce otra cosa que la correcta adaptación de un corazón sano al entrenamiento. Pero en ambos casos existen ciertas similitudes diagnósticas, como la cardiomegalia radiológica y eléctrica que obligan a ser cuidadosos en extremo, en orden a descartar la MCH", explica Blasco.

"La frontera entre una hipertrofia fisiológica y una patológica es muchas veces difícil de precisar, pero si se llega a la conclusión de que se trata de una miocardiopatía hipertrófica, constituye una contraindicación definitiva para toda práctica deportiva".

 

Probablemente puedan autorizarse sólo las de tiempo libre en las formas poco hipertróficas y que nunca han condicionado alteración del ritmo durante el ejercicio.

En este punto la doctora recuerda que el pronóstico es incierto y que existe mayor riesgo de muerte súbita en los más jóvenes, pero que los pacientes diagnosticados presentan menos fallecimientos por muerte súbita.

La segunda situación se da en los deportistas con arritmias. "Las arritmias son evanescentes, imprevisibles y con periodo de latencia variable. Debemos conocer que el 12% de las muertes súbitas ocurridas en deportistas menores de 30 años se atribuyen a síndromes arritmogénicos", recuerda. Por lo tanto, debe establecerse el riesgo potencial de aparición durante el ejercicio, descartando cardiopatía estructural (ecocardiograma) y aparición según el nivel de dedicación (prueba de esfuerzo, holter, estudios electrofisiológicos...)

Por último, el caso del síncope de esfuerzo. "Los deportistas con síncope no deben participar en ningún deporte a nivel competitivo hasta determinar la causa del mismo y se tratado", dice la profesora. En presencia de cardiopatía de base la aptitud dependerá de la misma, y en ausencia de cardiopatía de base la aptitud dependerá de si necesita o no tratamiento.

"La prueba de esfuerzo es la exploración más útil para valorar el síncope relacionado con el ejercicio físico".

 

"No debemos olvidar que el 25% de las muertes súbitas van precedidos por un síncope, por lo tanto, el síncope relacionado con el esfuerzo sugiere la necesidad de evaluación para descartar la posible cardiopatía orgánica subyacente", siendo la ergometría la exploración recomendada para establecer en muchos casos el diagnóstico.

Si el 25% de las muertes súbitas vienen precedidas de un síncope y un 12% de ellas de un cuadro arritmogénico, la doctora afirma que "ambos signos premonitorios suelen ser el resultado de una fibrilación ventricular, que puede ser reversible en los primeros instantes de su aparición". De ahí la importancia trascendental radica, además de en la prevención, en el adiestramiento de los individuos implicados en el deporte en la práctica de una RCP eficaz, así como en el uso de un desfibrilador automático y por supuesto, de la presencia de dicho equipamiento en los polideportivos y lugares de entrenamiento de los clubes.

Blasco recuerda algunos de los nombres que más repercusión mediática tuvieron (Marc-Vivien Foé, Chaswe Nsofwa, Dani Jarque, Antonio Puerta) y asegura que "la muerte de estos jugadores marcó, sin duda, un antes y un después a la hora de plantear entre los clubes las estrategias de prevención y diagnóstico y de unirse a los ya intensos esfuerzos del grupo de trabajo de cardiología deportiva del Consejo Superior de Deportes". Así, las líneas de trabajo son tener un registro de muertes súbitas dependiente del Instituto de Toxicología, realizar una labor preventiva en reconocimientos médicos y un estudio de la asistencia médica en las instalaciones deportivas.

"Además del uso del desfibrilador, es importante adiestrar en la correcta práctica de un reconocimiento cardiológico eficaz".

 

Para ello no hay que olvidar dos objetivos básicos que deben cumplirse: regular las pruebas incluidas en los reconocimientos según la edad del deportista y el nivel de práctica deportiva, y crear una normativa, que tras identificar los sujetos con riesgo, permita a las Federaciones apartarlos de la competición, así como adiestrar en la práctica de un reconocimiento cardiológico eficaz.