Juan Martín, a la derecha, con uno de los alumnos voluntarios
10 | Deporte y Salud

Investigaciones sobre el entrenamiento oclusivo

Juan Martín Hernández | UEMC
26 de Junio de 2012
Imagen de sgarcia
Escrito por
Sara García

"Adaptaciones de la fuerza y la arquitectura muscular tras un entrenamiento con 2 volúmenes distintos de entrenamiento oclusivo". Este nombre llevará por título la tesis de Juan Martín Hernández, becario de la Junta de Castilla y León y del Fondo Social Europeo, que prepara su trabajo de la mano de Juan Azael Herrero y Pedro J. Martín, como codirector, y en el que colabora también el Centro de Investigación en Discapacidad Físical (CIDIF) de Aspaym Castilla y León.


Este alumno de UEMC se decantó por el tema de la electroestimulación tras licenciarse en Ciencias del Deporte en esta universidad. Pero fue un paso más allá y ha querido probar los beneficios del entrenamiento oclusivo, con la presión de una banda en ciertas partes del cuerpo que quieren entrenarse, que al hincharse, se restringe el flujo sanguíneo. "Con la cincha se reduce el aporte de oxígeno y nutrientes al músculo, al tiempo que colapsa la vía de limpieza de los deshechos metabólicos, la circulación venosa. Este hecho modifica el consumo metabólico del músculo durante el ejercicio, lo que incide sobre la carga fisiológica del entrenamiento", explica.



El entrenamiento oclusivo consiste en la restricción del flujo sanguíneo durante un ejercicio de baja intensidad. La oclusión se genera en la parte proximal de la extremidad que se desea entrenar




Para ello probó el peso máximo que una persona es capaz de levantar. Debido a las consecuencias de la restricción del flujo sanguíneo, el entrenamiento oclusivo emplea cargas de entrenamiento mucho menores que las del tradicional. El crecimiento muscular acelerado, lo que se llama hipertrofia, comienza en 3 ó 4 semanas tras el inicio del entrenamiento en el modelo de adaptación tradicional, mientras que se han constatado incrementos de la masa muscular tras 2 ó 3 semanas con la oclusión.


Él plantea su proyecto de tesis porque "aún existen algunas lagunas en el campo de conocimiento del entrenamiento oclusivo". Pocos estudios han comparado los ciclos de adaptaciones musculares en ambos entrenamientos, y apenas han sido comparados diferentes volúmenes de entrenamiento oclusivo en un mismo estudio.


"Nadie ha comparado ni el número de repeticiones ni series óptimo para un entrenamiento oclusivo mientras que en el tradicional se sabe todo, según la edad, grupo muscular, repeticiones, descanso...".


Por ello, hay que compararlo con algo que ya hay. “Para saber si nos encontramos ante un método de entrenamiento que pueda aportar algo a nuestro campo de conocimiento, es necesario comparar los efectos del entrenamiento oclusivo con los inducidos por protocolos de entrenamiento de referencia, como el entrenamiento de alta intensidad”. Así, dividió a los alumnos en grupos en 2 volúmenes de entrenamiento (Grupo oclusivo bajo volumen de repeticiones y alto volumen de repeticiones), un tercer grupo de entrenamiento de alta intensidad, más otro grupo de control.


Un grupo de 35 alumnos voluntarios (de los que terminaron 31), a los que agradece toda su dedicación, entrenó durante 5 semanas, 2 días semanales, para medir la fuerza y la hipertrofia muscular. Primero se medía la fuerza máxima y el grosor muscular con una ecografía. Después ha habido un "desentrenamiento", un tiempo de descanso para poder comprobar cómo de rápido perdían sus mejores marcas.


Juan Martín explica que les hizo una ecografía del músculo basto lateral recto femoral, biceps femoral de la pierna derecha. Después, los estudiantes hacían un calentamiento en bicicleta y en la máquina "leg extension" un test de fuerza máxima. En estos 20 minutos, los alumnos realizaban 150 repeticiones por sesión . Por último, un test isocinético que mide la fuerza en cada uno de los grados del movimiento y el índice de descomposición. En esa máquina los alumnos hacían extensiones de rodilla con una presión en el cuadríceps (ver foto).


"Quiero destacar sobre todo la actitud participativa de los alumnos y su buen humor, su ilusión, su afán de aprender, su esfuerzo, su constancia y su capacidad de sufrimiento. Participar en un estudio de este tipo requiere constancia y compromiso, y dice mucho de ellos que hayan dedicado parte de su tiempo libre", asegura orgulloso, y añade que agradece también toda la colaboración de la UEMC y el CIDIF de ASPAYM, que le han prestado material, ayuda para la realización de los test y, especialmente, la formación que ha recibido en ambos centros que, según dice, le ha permitido "llegar hasta aquí”.



"Agradezco la colaboración de los alumnos porque sé lo que han sufrido y también la ayuda de la UEMC y el Centro de Aspaym".




Las mismas pruebas se hacen al principio y al final. Con todo ello, este becario investigador comprobará si con la oclusión la hipertrofia que se produzca será igual que con el entrenamiento de alta intensidad, y si tras el desentrenamiento, la pérdida habrá sido similar. Aunque no se conocen todavía los resultados definitivos, Juan Martín sospecha que habrá perdido más el grupo de oclusión porque "se consigue menos fuerza que con el entrenamiento tradicional". Aclara: "La hipótesis es que el grupo de entrenamiento de alta intensidad incrementará más su fuerza, aunque es probable que la hipertrofia sea similar a la que se observe en los grupos de oclusión, pero hay que se prudentes y esperar al análisis estadístico”.


Este tipo de entrenamiento será bueno para ciertas patologías, como la reconstrucción del ligado cruzado anterior de la rodilla, porque no tiene demasiada tensión. Puede ser una buena alternativa a la rehabilitación, y también para las personas mayores, sobre todo mujeres de más de 70 años.


Para conocer a fondo las conclusiones de la investigación en fase experimental sobre entrenamiento oclusivo, cofinanciada por la UEMC, el CIDIF de Aspaym y el Fondo Social Europeo, habrá que esperar a la defensa de la tesis, cuando este trabajo vea por fin la luz.