34 | Deporte y Salud

El juego de la rehabilitación

Cristina Ferrero | UEMC
21 de Septiembre de 2015
Imagen de sgarcia
Escrito por
Sara García

¿Qué tal si a la rehabilitación habitual de las personas que han padecido un ictus le añadimos un videojuego? ¿Puede un juego de ralidad virtual ayudar a rehabilitar los brazos de estos pacientes? En esto consistió el proyecto EPIK (Estimulación para Promover la Independencia mediante Kinect), que se desarrolló de marzo a julio de 2014 en cinco pacientes de Aspaym que realizaron ejercicios de equilibrio para su rehabilitación con un juego basado en el sensor Kinect.

Estos pacientes, que habían padecido un ictus, tenían más de 65 años y algo de movilidad en el brazo, pues el estudio consistía en trabajar el miembro superior con el videojuego. En la pantalla del televisor aparecían unas figuras, como un avatar, que tenían que colocarse en la misma postura, salían objetos que debían alcanzar etc. La pantalla registraba los movimientos para ver si llegaba al objetivo, como un registro de puntuaciones, que servía al terapeuta para analizar después el progreso.

Los movimientos eran habituales de hombro-flexión, rotación y extensión, codos y muñeca, ejercicios analíticos y funcionales...Utilizaban objetos con formas geométricas, balones, un tenedor y otros que se suelen utilizar en la rehabilitación ya que el videojuego era un complemento a su actividad habitual. "No era para sustituir la rehabilitación convencional sino de como complemento que aporta un apoyo extra", explica la fisioterapeuta Cristina Ferrero, que trabaja en la Fundación Aspaym y en CIDIF. Estos ejercicios concretos fueron específicamente creados por Indra y Divisa.

Este sistema era novedoso, un juego interactivo, por lo que aumenta la estimulación. Así quedó reflejado en los cuestionarios posteriores sobre funcionalidad, independencia y satisfacción. Trataban de ver si mejoraba el equilibrio funcional, por lo que los pacientes debían hacer ciertas habilidades como ponerse de pie, a la pata coja...y comprobar también la fuerza muscular en el lado sano y en el afecto. El estudio consistió en 30 sesiones, a lo largo de 12 semanas, aunque asegura Ferrero que "los estímulos con más tiempo mejoran".

Resultados

"Aunque no hubo mejoras significativas, los pacientes quedaron muy satisfechos ya que es un estímulo distinto al entrenamiento habitual y novedoso"

Los resultados no fueron todo lo bueno que esperaban por varias causas: "No mejoraron mucho porque ya estaban bastante bien", explica la técnico investigador, es decir, que no hubo "mejoras significativas respecto a su tratamiento habitual". No consigueron mejorar el equilibrio mucho más que con la terapia habitual y no hubo muchas difrerencias ya que sólo manejaban el lado afecto que ya movían al principio del estudio. Sin embargo, la satisfacción de los usuarios fue muy alta. "Le otorgaron la máxima puntuación porque es un estímulo distinto, es algo novedoso y ya llevaban tiempo haciendo su entrenamiento".

"Con más tiempo y más sesiones se podrían conseguir más resultados", asegura ya que eran periodos de sesiones muy cortas. De hecho, ya planean para el futuro ejercicios específicos en sesiones de 10-15 minutos. Incluso en la tesis de la profesora de la UEMC Sonia Garrote preparan más ejercicios para aplicar a pacientes. Este sistema estaba creado para brazos, pero se pueden elaborar más ejercicios para miembros inferiores.

El trabajo investigación de CIDIF-UEMC llevado a cabo mediante el sistema TRAM (Telerehabilitación Audiovisual Motora) se expuso en un poster en el congreso de la Sociedad Ibérica de Biomecanica y Biomateriales con el título "Rehabilitación del miembro superior en pacientes con ictus mediante realidad virtual". Es la evolución y aplicación del sistema Toyra (terapia objetiva y rehabilitación audiovisual) de realidad virtual del Hospital Nacional de Parapléjicos, que se había estudiado previamente en lesionados medulares, probándolo en pacientes con ictus para ver si mejoraban la funcionalidad.

"En la pantalla aparece como un avatar que registraba los movimientos o lanzaba objetos que tenían que alcanzar con el brazo afectada para comprobar el equilibrio funcional"

El aparato consistía en un sistema kinect y sensores Technaid con dispositivos para la mano, muñeca, hombro y tronco, conectados al ordenador. El entrenador y terapeuta puede ayudarles y les explicaba al principio los ejercicios, incluso probaron antes del estudio si reproducían bien todos los movimientos requeridos.

El mismo sistema se ha probado también para pacientes con daño cerebral en el Hospital Beata María de Madrid y en el CRE de León. Siempre investigando con el objetivo de ayudar a las personas con discapacidad a recuperar más independencia y autonomía.