29 | Deporte y Salud

El cuerpo en nuestra cultura occidental

Beatriz Fernández | UEMC
14 de Enero de 2015
Imagen de sgarcia
Escrito por
Sara García

La profesora de "Historia de la actividad física y deportiva" y de "Expresión corporal y danza" de la UEMC, Beatriz Fernández, impartió la lección inaugural del curso académico y una de las charlas en la Semana de la Ciencia sobre la evolución del lenguaje corporal bajo el título "Expresiones-impresiones del cuerpo en nuestra cultural occidental".

"Desde los mismos orígenes del ser humano, el cuerpo ha sido el eje central de toda la cultura y aún en nuestros días, no deja de sorprendernos. Si ya a lo largo de la historia el cuerpo ha sido el fenómeno más visible donde se plasmaban las contradiciones de cada cultura, en la sociedad en la que vivimos, éste manifiesta grandes paradojas", dice la profesora en su introducción.

"El cuerpo sigue siendo el gran desconocido. No conocemos sus límites a nivel físico, pero tampoco llegamos a alcanzar el potencial comunicativo y expresivo de éste".

A pesar de las buenas explicaciones sobre la forma en que con el cuerpo y sus gestos se han distinguido las clases, las diferentes posturas y expresiones corporales y la comunicación no verbal a lo largo de la Historia, centraremos más este reportaje en la parte del cuerpo como salud y ejercicio físico. Desde finales del siglo XX se ha consolidado la expresión corporal como disciplina, no sólo artística sino también académica, con un peso en el curriculum de Educación Física escolar similar al de otros contenidos como el deporte.

Pero empecemos por el principio. En Grecia el culto al cuerpo era imperante, como también el dominio del gesto y la templanza en el control del cuerpo. El lenguaje corporal estuvo muy presente en expresiones más libres como la danza, el teatro y en el mimo, que consistía en acrobacias, obscenidades e imitaciones. El baile en la comedia, danzas de expresión y danzas dionísiacas, con más desmadre. Pero se realizaba una gimnasia sencilla y equilibrada, dirigida al desarrollo armónico del cuerpo. "Platón destaca la beneficiosa influencia que la formación física puede tener para el desarrollo de las cualidades morales de la persona", recuerda esta doctora de la Actividad Física y del Deporte.

El equilibrio era importante en esta época y querían controlar las emociones. Las enfermedades se veían como desviaciones del equilibrio. Las pasiones, los afectos y emociones influían en la alteración de ese equilibrio y por tanto, producían enfermedad. "El mundo del atletismo y la gimnasia conoció la influencia del ejercicio en la salud, ya que entre los factores que se creían que alteraban el equilibrio se encontraba el ejercicio, por ello había que saber manejarlo y controlarlo", explica.

"El gimnasio era el centro de la vida social de la antigua Grecia y tenía un propósito mucho más amplio que el gimnasio moderno, era un lugar donde prepararse para actividad político y sociales".

"El gimnasio no sólo era un lugar de entrenamiento y entretenimiento, sino que representaba algo más serio, relacionado con las preocupación éticas y estéticas, higiénicas y médicas . El gimnasio, era por lo tanto, un lugar en el que prepararse para las actividades político-sociales del ágora".

Además el gimnasio griego estaba muy unido a la medicina. "La gimnasia se modernizó a mediados del siglo V a de C al introducir desde la sofística e Hipócrates el dominio completo de la higiene y las prescripciones concernientes al régimen de vida, la dietética y la alimentación. El papel del gimnasio difundía unos fundamentos más preventivos que curativos", explica.

Gran parte de las especialidades y técnicas relacionadas con la fisioterapia ya se utilizaban en la Grecia clásica: rioterapia, termoterapia, cinesiterapia, masoterapia, hidroterapia e incluso electroterapia, mediante descargas del pez torpedo

En Roma la protagonista es la oratoria para la aristocracia, de Cicerón y Quintiliano: “Toda emoción tiene naturalmente su propio rostro, gesto y voz; y todas las partes del cuerpo humano y todas sus expresiones, y todos sus tonos de voz, como las cuerdas de una lira, suenan tal y como las han pulsado las emociones del alma” (Cicerón, III, 57.216). Los movimientos incontrolados eran más típicos de las clases bajas, la expresividad de las manos, por eso había que pulir los gestos, enseñaban el autocontrol para hacer movimientos más moderados y la templaza, enseñaban a transmitir emociones, pero las canalizaban. Todavía hay gestos que perduran en la actualidad, como decir bla, bla, bla, o sacar la lengua, los cuernos, cruzar las piernas, beso a distancia, chasquear los dedos, pedir silencio etc

"Frente a la gimnasia griega, los romanos tuvieron una reacción ambivalente, por un lado veían provecho higiénico del ejercicio, pero por el otro, su pudor se veía ofendido por el desnudo".

En Roma se empieza a desarrollar un culto al cuerpo que se traduce en la cantidad de horas de la higiene y cuidado del cuerpo. Las termas de Nerón, Caracalla o Diocleciano fueron un ejemplo de la dedicación y cuidado que los romanos tenían al cuerpo. La práctica de ejercicios gimnásticos entró en la vida romana, pero más bien por razones de higiene y no tanto por afición competitiva.

Llegamos a la Edad Media, en la que la cultura gestual es importante y la comunicación oral, pero también es una época de contradicciones. La contradicción o ambivalencia también existió en la misma ciencia médica, donde la experimentación y especulación filosófica iban de la mano. A pesar de que en el siglo XIII se practicaban disecciones anatómicas en Europa, algunos conceptos erróneos y absurdos tardaron en descartarse. POo su parte, la exaltación del cuerpo lo hacía el pueblo con sus fiestas, danzas profanas, el baile de san vito y danzas de histeria colectiva.

En el Renacimiento se vuelve a la moderación y la armonía. El cuerpo y su cuidado se identificarán no sólo con una prescripción higiénico-médica, sino también con el logro y conservación de la belleza, el propósito lúdico y la formación caballeresca. Los humanistas asociaron el ejercicio físico a la educación general hasta el punto que era difícil encontrar un programa educativo que no presentara una dedicación al cuerpo y la necesidad de ejercitarlo.

"El cuerpo se convierte en el instrumento indispensable para proporcionar al alma la capacidad de expresión y contribuir al enriquecimiento intelectual, a la rectitud ética y al fortalecimiento".

El ejercicio físico como promotor de la salud encontró su expresión en la gimnasia médica, después de que su máximo representante Jerónimo Mercurial alcanzara un reconocido prestigio por Europa a finales del siglo XVI con su libro "De Arte Gimnástica".

También la salud mental era otra de las preocupaciones. El escritor Robert Burton, en su obra Anatomía de la melancolía, destacan dos principios: el primero, que no se puede conservar la salud sin ejercicio, y el segundo, que la moderación debe estar presente en todo lo que se practique. Se recomiendan actividades como pasear, jugar a la pelota, danzar, mimo, teatro...

En España también insignes médicos humanistas contemplarán en sus tratados alusiones al ejercicio físico buscando un perfecto equilibrio entre las "cosas no naturales" que podían desequilibriar la salud: comida y bebida, evacuación y retención, sueño y vigilia y pasiones del alma.

Las clases altas intentan acentuar la distinción con el uso ostentoso de vestimenta, la ornamentación de sus casas y la práctica de actividades que se consideraban alejadas de los nobles como la equitación, la caza y la cetrería, la esgrima y el manejo de otras armas y la danza.

"Las dietas también eran utilizadas para adelgazar ya que el torso esbelto, apretado y fino se fue imponiendo. Para remodelar el cuerpo eran frecuentes regímenes que hoy parecen disparatados".

Un dicho popular del siglo XVI es "una manzana al día al médico alejaría". El papel de los músculos es aún ignorado, y el ejercicio era una forma de purgar, un código higiénico, más que un modo de perfeccionar el músculo. Ni las aportaciones de Andrés Vesalio, con su obra "De humani corporis fabrica" (1543), dará un paso definitivo para el entendimiento de la estructura del cuerpo humano desde un punto de vista moderno, ni las investigaciones sobre la circulación de la sangre de
Miguel Servet. Habrá que esperar al siglo XVII y sobre todo al XVIII para ver el fruto de estas investigaciones. Será entonces cuando el cuerpo pase a ser concebido como una máquina, formado por un cuerpo de engranajes, poleas, palancas, similares a los montajes de las máquinas de la época. Entonces el estudio de la anatomía pasa a ser una disciplina científica.

En el Barroco la importancia de la rigidez del cuerpo como actitud moral, impera la rigidez absoluta, el control moral, la rectitud, por lo que fueron perdieron la expresividad y Fernández los califica de "falsos".

"La danza, la esgrima, la equitación...se utilizaban para enseñar modales, no sólo como espectáculo. Había además profesores de modales para los niños que enseñaban la colocación cuerpo con mucha parafernalia".

Se dan clases de enseñanza gestual y se practica la danza como educación del gesto: la colocación cuerpo, cuerpo recto, pies juntos, no tamblearse al caminar, no balancear los brazos, no rascarse el cuerpo mientras se habla...

En la postura del cuerpo insistirán planteamientos pedagógicos de las artes de la nobleza ya del siglo anterior como la danza, la esgrima y la equitación. La esgrima presentaba un códido de reverencias obligatorias, dondde la importancia recaía en el estilo más que en el vigor, el porte del jinete se convertirá en un elemento escénico de primer orden. Mientras la aristocracia y otras élites eran adiestradas en las nuenas maneras a través de la danza, la equitación y la esgrima, el pueblo se desfogaba en concursos de bailes desenfadados, competiciones de carreras, lucha, lanzamientos, bolos, juegos de pelota y otros juegos populares. Los gestos que se exponían en el juego eran incompatibles con un estatus social alto.

Durante el siglo XVIII el cuerpo saludable y su bienestar físico será el objetivo del poder político. La influencia de trabajos dedicados a estudiar la importancia de la actividad física como forma de salud, como los de F. Hoffman (1708) o Tissot (1781) o el descubrimiento de Lavoisier (1777) sobre el papel del oxígeno en la obtención de energía por parte del cuerpo humano, demostrado que cuando se está realizando ejercicio se consume mayores cantidades que en reposo. En la segunda mitad del siglo XVIII aparece una nueva terminología "educación física" o "educación corporal" y una nueva perspectiva para la salud.

El papel fortalecedor del ejercicio estará presente también en los discursos pedagógicos liberadores de una infancia olvidada, donde conseguir un cuerpo fuerte y sano será la prioridad. Lo primero que llama la anteción en el texto del empirista John Locke es la famosa frase de Juvenal "mens sana in corpore sano", afirmando que a quien le falte una de ellas no podrá ser un hombre feliz (Locke, J. 1986, p. 31).

"Las escuelas gimnásticas europeas del siglo XIX buscan lograr ciudadanos fuertes, mejorar la raza, la salud y el poder de una nación".

La idea de fortalecer el cuerpo no tuvo el mismo impacto en todas las clases sociales, la burguesía fue la que configuró el nuevo imaginario de cuerpo fuerte y atlético. En el siglo XIX este concepto se instala en sectores como el ejército, las escuelas gimnásticas y el deporte. A finales del XIX y principios del XX será el deporte el que vaya gananado terreno a la gimnasia en el mundo educativo. Hasta el propio fundador de los Juegos Olímpicos modernos, Pierre Fredy de Coubertin, está a favor de sacrificar la elegancia y refinamiento de la gimnasia para orientarse a lo más práctico y rápido. Surge el gimnasio como la concepción moderna, aunque a principios del XIX aún era elitista. Se diferenciarán la gimnasia de la escuela de la élite, más individual con aparatos más costosos. Las formas macizas adquieren prestigio, con pecho promimente y cintura estrecha. "Tener un cuerpo sano y preparado parecía cada vez más importante", asegura.

Por último, ya desde finales del siglo XX el cuerpo es el punto central de las preocupaciones dominantes de nuestra sociedad, la actividad física juega un papel primordial, multiplicándose las formas y posibilidades, que van desde el deporte y fitness a la danza, el yoga, taichí y otras prácticas orientales. "Algunos estudiosos actuales alertan de la situación de mala forma física en los adultos y obesidad infantil y reclaman que las poltícias exijan a las escuelas dar más horas de Educación Física, haciendo hincapié en la enseñanza de pautas para adquirir hábitos daludables" (Lieberman, D.E. 2013, p. 403).

Nuestra cultura occidental acepta sin más las diferentes prácticas enfocadas a la transformación de los cuerpos que puede llevar a la cirugía estética o de forma radical a enfermedades como la anorexia, bulimia o vigorexia. "No sólo por esta razón, sino también por la influencia manifiesta del estrés y otros desajustes emocionales en la salud del cuerpo, podríamos plantearnos hoy el dar la vuelta a la famosa frase de Juvenal y proclamar "corpus sanum in mente sana", afirmando así la gran repercusión que nuestros pensamientos y emociones tienen en el bienestar de nuestro cuerpo", concluye la profesora