9 | Deporte y Salud

Ejercicio para los enfermos de riñón

Sonsoles Hernández | UEMC
5 de Junio de 2012
Imagen de sgarcia
Escrito por
Sara García

 

Siempre hemos dicho que el ejercicio es bueno para manternerse en forma y cuidar la salud. Pero ¿y las personas enfermas? ¿es bueno el ejercicio para un enfermo de riñón, por ejemplo? La doctoranda en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, Sonsoles Hernández, explica que sí, que las personas con enfermedad renal crónica pueden mejorar su salud general mediante la actividad física y asegura que son muchos los beneficios que los pacientes obtienen por el mero hecho de ser más activos.

 

 

Además, dichos beneficios trascienden más allá de la salud, y es bueno también para el bienestar mental y mejorar la calidad de vida. "Se ha demostrado que, a menudo, pacientes en hemodiálisis padecen depresión y ansiedad. El ejercicio físico ayuda a mejorar la capacidad funcional facilitando un estado de independencia física y, por tanto, el estado de bienestar evitando situaciones psicológicas adversas", dice esta preparadora física de deportistas de élite con trasplante renal. Y añade: "con el entrenamiento de fuerza muscular la debilidad y fatiga se puede mitigar considerablemente, lo que se traduce en una mejora de la capacidad de caminar, subir escaleras o mantenerse de pie sin cansancio durante más tiempo. Los beneficios de la actividad física engloban una meta final: mejorar la calidad de vida de los pacientes con enfermedad renal crónica, tengan tratamiento en diálisis o hayan sido trasplantado".

 

"Los beneficios de la actividad física engloban una meta final: mejorar la calidad de vida de los pacientes con enfermedad renal crónica".

 

 

¿Consideraría, por tanto, el ejercicio un complemento a su tratamiento médico? "Por supuesto", afirma sin dudar. "El ejercicio puede mejorar la calidad de vida de los pacientes y es una buena alternativa para evitar la fatiga, propia de la enfermedad, y mejorar la calidad musculoesquelética de los pacientes. Aunque en España todavía no está muy extendida la cultura deportiva dentro en los centros sanitarios, en otros países los resultados tras aplicar ejercicio físico en pacientes crónicos están siendo muy esperanzadores". Sonsoles Hernández es autora de varios artículos nacionales e internacionales sobre actividad física, salud y discapacidad, e investigadora participante en el ámbito de la actividad física y la discapacidad en el "Israel Sport Center for the Disabled", en Israel.

 

 

Para ello, no tienen por qué ir al gimnasio, basta con caminar, montar en bici... Actualmente existen infinidad de opciones para hacer ejercicio: piscinas, parques, centros deportivos de ayuntamientos, asociaciones que planifican actividades deportivas, escapadas a la montaña, etc. "Además, tener un tratamiento renal sustitutivo no es un factor limitante para practicar casi todo tipo de actividades en diferentes entornos, como caminar, montar en bici, pilates, ejercicios de fuerza de moderada intensidad, entrenamientos alternativos con electroestimulación, etc."

 

"El ejercicio puede mejorar la calidad de vida de los pacientes y es una buena alternativa para evitar la fatiga, propia de la enfermedad".

 

 

Aún así, el ejercicio debe estar supervisado, no es que haya riesgos pero Hernández matiza que "Existen programas de ejercicio que proporcionan gran seguridad en los pacientes con enfermedad renal crónica y que mejoran la función muscular y la calidad de vida en esta población. Pero hay que tener en cuenta que el ejercicio debe estar supervisado por un profesional, ya que un exceso en la intensidad de las sesiones de entrenamiento puede conllevar situaciones adversas como un incremento de la creatinina y la CPK que deben ser eliminados por el riñón.

 

 

Entonces, preguntamos qué tipo de ejercicios son los adecuados. "Los de resistencia aeróbica, de baja intensidad y de larga duración, tienden a disminuir los marcadores de índices inflamatorios y aumentan el anabolismo en pacientes en prediálisis, hemodiálisis y diálisis peritoneal. Este tipo de ejercicio también incrementa el consumo de oxígeno mejorando la capacidad cardiorrespiratoria del paciente lo que le permite desarrollar actividades de la vida cotidiana con menor fatiga".

 

En resumen, los expertos recomiendan ejercicios aeróbicos combinados con los de fuerza para combatir la debilidad, supervisados en las unidades de diálisis y que el entrenamietno físico en este tipo de pacientes mejora su calidad de vida.