45 | Deporte y Salud

Educación nutricional

Sandra Antón | UEMC
13 de Junio de 2017
Imagen de sgarcia
Escrito por
Sara García

Con el verano a la vuelta de la esquina, un montón de información sobre alimentación, deporte, vida saludable y operación biquini, hablamos con la profesora del departamento de Ciencias de la Salud de la UEMC Sandra Antón sobre un tema de actualidad preocupante: los alimentos ultraprocesados.

Lo primero es preguntar a esta diplomada en Nutrición Humana y Dietética algunos ejemplos concretos y Antón diferencia entre alimentos o productos alimenticios. Hablamos de alimentos cuando no han sufrido tratamiento industrial, o bien han sufrido un tratamiento mínimo sin alterar su naturaleza (frutas, verduras frescas, legumbres, frutos secos, carne, pescados, mariscos, huevos, vegetales y hortalizas congeladas o envasadas y lácteos).

Los productos alimenticios son sometidos a procesos industriales que alteran el valor nutricional de los mismos, en la mayoría de los casos en detrimento de la calidad nutricional. "Estos productos alimenticios son fáciles de identificar, ya que suelen ir muy empaquetados, abarrotan los supermercados y son altamente publicitados de la mano de estrategias comerciales muy potentes, que en muchos casos ocultan y confunden al consumidor a la hora de saber qué está comiendo realmente", asegura.

"Tienen alto contenido calórico y bajo valor nutricional, alto contenido en grasas poco saludables, salados o azucarados, bajos en fibra alimentaria, proteínas, diversos micronutrientes y una alta glucémica".

Algunos ejemplos de productos ultraprocesados son la bollería industrial, galletas, cereales de desayuno snacks dulces y salados, helados, chocolates, caramelos, productos cárnicos como las salchichas o fiambre, salsas, cremas, sopas en  polvo, platos “listos para tomar” preparados de carne, pescado, marisco, zumos industriales, refrescos, pan de molde y más.

Pero con los datos en la mano, ¿cuánto ha aumentado el consumo de este tipo de alimentos? La entrenadora personal por la National Strength and Conditioning Association (NSCA-CPT) asegura que las ventas de estos productos han aumentado en todo el mundo y cada vez ocupan mayor proporción en nuestros hogares.

Cada persona ingiere unos 80 kilos de alimentos ultraprocesados al año

Según las cifras del Informe de la OPS/OMS (Organización Panamericana de Salud y Organización Mundial de la Salud), sólo en España en 2013 las ventas de productos ultraprocesados alcanzaron los 159,5 kg/persona. Según el nutricionista Julio Basulto en 2015, en nuestro entorno cada persona ingiere unos 80-90 kilos anuales de alimentos ultraprocesados. "A pesar de que las ventas en nuestro país parece que tienden a disminuir, y con ello el consumo de estos productos, sigue siendo una cifra bastante elevada", explica la coordinadora académica del Grado en Nutrición Humana y Dietética en la UEMC.

¿Es más consumido en exceso por niños y adolescentes? Antón lo tiene claro: "No hay más que observar las papeleras de los colegios e institutos, donde se acumula una gran cantidad de paquetes y envoltorios de este tipo de productos".

Además, suponemos que como tienen muchas calorías, una de las malas consecuencia es el aumento de la obesidad y otras enfermedades. "Sí, esto se correlaciona directamente con el aumento de sobrepeso y obesidad, así como el aumento de dislipemias en niños y síndrome metabólico en adolescentes". Cabe destacar que la obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública de mayor gravedad del siglo XXI. Niños obesos y con sobrepeso que en muchos casos serán adultos obesos en un futuro, con mayor probabilidad a padecer enfermedades conexas.

La OMS calcula que hay más de 42 millones de niños con sobrepeso en el mundo

La OMS destaca que la prevalencia ha aumentado a un ritmo alarmante, calculando que hay más de 42 millones de niños con sobrepeso en el mundo. Al ser productos habitualmente de alta densidad energética y escaso valor nutricional, su consumo también se relaciona estrechamente con determinadas enfermedades, además del sobrepeso y la obesidad, con las enfermedades cardiovasculares, el síndrome metabólico y cáncer.

Otro de los problemas es que este tipo de productos siempre se relacionan con comida basura y se dice que tienen componentes que crean adicción ¿es así? Esta graduada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte con un Máster en entrenamiento y nutrición deportiva explica cómo la comida basura sería un producto alimenticio ultraprocesado con un potente poder adictivo, lleno de azúcares, grasas, sodio, poca fibra y de alto contenido calórico.

La industria crea productos adictivos, modifica sabores, incluso altera el poder saciante, lo que conlleva a un consumo excesivo

"La industria, muy lista, crea productos muy sabrosos, adictivos y generadores de hábito. Modifican sabores y propiedades pudiendo llegar incluso a alterar el poder saciante, lo que lleva a un consumo excesivo y con ello, las ventas y así enriquecerse, por lo que vencen los intereses comerciales a los intereses de salud pública", afirma.

Pero si nos centramos sólo en el azúcar añadido por la industria alimentaria, los valores son alarmantes. La encuesta oficial ENIDE (http://www.tappers.es/media/wysiwyg/valoracion_nutricional_enide_macronutrientes.pdf)  refleja que los españoles tomamos del azúcar añadido un 20% de la energía que ingerimos, cuando la OMS aconseja no superar el 10%, con intenciones de reducir esta cifra a un 5%.

Los datos de esta encuesta muestran ingestas muy bajas de verduras, hortalizas, frutas y sus derivados, ingestas bajas de cereales, en su mayor parte refinados, y un consumo elevado de carnes y derivados y de productos ultraprocesados.

"Nuestra dieta cada vez se aleja más del patrón alimentario mediterráneo tradicional, especialmente en las poblaciones más jóvenes".

Parece paradójico todo este panorama en un mundo tan preocupado por la imagen, el culto al cuerpo y las dietas, ¿no hay mucha gente que ha desterrado estos alimentos de forma radical? "Cada vez hay más gente, sí, incluso hay dietas y tendencias nutricionales específicas que los destierran, pero no es suficiente. Aún hay mucho por hacer en cuanto a educación nutricional en la población, y mucho que luchar contra los intereses de la industria alimentaria", concluye Sandra Antón, profesora en la UEMC de las asignmaturas "Nutrición y suplementación" y "Actividades dirigidas".