17 | Deporte y Salud

Deporte escolar, los cimientos del futuro deportista

Jose Ignacio Soto | UEMC
21 de Enero de 2013
Imagen de sgarcia
Escrito por
Sara García

El deporte escolar es un tema tan importante y tan amplio, que seguro da para varios reportajes. En este primero, hablamos con José Ignacio Soto, Licenciado en Psicopedagogía, Maestro de Educación Física, profesor de la UEMC y entrenador Internacional FIVB de Voleibol sobre los principios pedagógicos aplicados al deporte escolar: "Creo que antes de aplicar ciertos principios pedagógicos al deporte, lo que deben hacer las personas que tienen la responsabilidad de enseñar deporte en edad escolar es plantearse qué tipo de deporte hacen los niños y por qué lo hacen. A partir de aquí, no es necesario ser un pedagogo experimentado, sino aplicar el sentido común desde una perspectiva educativa con la idea clara de que no tenemos que esforzarnos por hacer educativo el deporte, sino que ser educativo es su esencia", afirma con rotundidad.

"Lo esencialmente necesario es el respeto, de todos hacia todos"

Enlazado con esto último, ¿cómo son y cómo deberían ser esas relaciones que se establecen entre los padres, el entrenador, los compañeros de equipo y el niño que practica el deporte? "A veces todo comienza en el respeto hacia uno mismo, algo que la gente del deporte suele tener muy claro. Si el padre respeta el trabajo del entrenador, el entrenador respeta la opinión del padre, el niño respeta las propuestas del entrenador, el padre respeta las opiniones y sentimientos de su hijo… parece que todo funciona mejor ¿no?", dice Soto. Y añade: "Cuando las relaciones se basan en la confianza, el respeto y el afecto, el niño lo nota, lo percibe y va contigo donde tu vayas porque cree en ti, se siente seguro a tu lado y sabe que le vas a dejar actuar, pero que vas a estar allí cuando lo necesite. Esta es la mejor semilla de lo que llamamos esfuerzo.

Por otra parte, cree que un error frecuente suele ser proyectar las frustraciones adultas sobre el niño, tanto las del padre como las del entrenador. "Entender que el niño es diferente, por mucho que se parezca a ti cuando tenías su edad, te ayuda a preocuparte por lo que realmente necesita y por aquello en lo que le puedes ayudar", dice.

Lo mismo ocurre desde la perspectiva del entrenador, que debe ser consciente de que tiene en sus manos "los cimientos del futuro deportista". "Me gustaría pensar que el técnico sí es consciente de la importancia de su trabajo, pero todavía observo demasiados modelos de entrenador escolar que se centran en reproducir lo que hicieron con ellos como jugadores, sin cuestionar si es lo que necesitan sus deportistas. A veces repetimos con nuestros jugadores métodos y situaciones que a nosotros no nos gustaron en su momento ¿Por qué? Es difícil de explicar, pero el entrenador que reflexiona sobre esto, tiene gran parte de su tarea y función bien enfocadas y podrá dotar a su proceso de entrenamiento de un carácter verdaderamente educativo.

"En la enseñanza del deporte se cumple la máxima de que hay que predicar con el ejemplo"

El entrenador de deporte base es, además, un modelo a imitar, por lo que debe ser consciente de la influencia que ejerce sobre los pequeños jugadores. "A veces no somos conscientes de esa influencia debido al gran poder del aprendizaje por observación (Aprendizaje Vicario de Bandura). Debemos cuidar lo que hacemos, lo que decimos y los que mostramos con nuestra actitud y lenguaje corporal. Hay que cuidar la interacción, el tiempo y atención que dedicamos a “todo y cada uno de nuestros jugadores”.

El entrenador debe mantener un equilibrio entre ser su educador, su amigo, su entrenador..."Creo que una de las claves es disfrutar con lo que haces, eso se transmite a los demás que también disfrutan con lo que tú propones. No tiene nada de malo sentar bases de amistad, respeto, empatía con tus jugadores. Mostrar afecto, interés, atención, contacto visual y corporal… te permite orientar tus procesos hacia metas alcanzables basadas en la motivación intrínseca y no en el miedo, la inseguridad o la sumisión.

"Si como entrenador eres consecuente, coherente y capaz (las tres “c”) los padres te respetarán y respetarán a su hijo"

Desde luego, tener esa seguridad en las relaciones interpersonales no es fácil. "Ese equilibrio, ese punto medio, te lo da la experiencia, el estudio y la vocación". Este último aspecto de la vocación es importantísimo porque es el motor del entrenador para seguir, a pesar de las piedras que pueda encontrar en el camino."Creo que una de las cuestiones más importantes que se deben analizar sonlas razones por las que alguien decide entrenar a unos niños. La motivación intrínseca, la vocación y la verdadera convicción de que estás haciendo algo bueno, útil, constructivo, creo que deberían ser las razones principales.

Mucho se ha hablado también de los valores del deporte, -esfuerzo, la motivación, la disciplina...-. Preguntado por cuáles serían para él los más importantes, responde que "junto a un valor, siempre hay un contravalor, lo que pasa es que es más fácil presuponer que siempre se desarrollan los valores positivos y nunca los contravalores. Nada más lejos de la realidad. Los técnicos debemos estar atentos a esta circunstancia, puesto que si no reaccionamos a tiempo podemos estar reforzando el contravalor".

Por otra parte, la práctica del deporte se hace para disfrutar, pero muchas veces el niño lo puede ver como una clase extraescolar más o no es el deporte que él hubiera elegido. ¿Qué hacer en esa situación? "Si lo apuntamos porque creemos firmemente en los beneficios de esa actividad, se lo explicamos a nuestro hijo y el comparte nuestra opinión, no será una actividad más, será la actividad estrella de la semana. También puede ocurrir que el niño no se sienta bien en la actividad después de un tiempo, porque no ha cumplido sus expectativas, porque sus amigos están en otra, porque no ha tenido “feeling” con el entrenador… etc, etc. Nada nos impide como padres buscar otro deporte, otros entornos, otros responsables que contribuyan a que el niño sea más feliz. Y esto no significa que no estemos enseñando a nuestro hijo a convivir con la frustración sino que, simplemente, le escuchamos, lo que nos permitirá decidir.

"Pienso que se trata de hacer lo contrario, es decir, utilizar el deporte como motivación"

Como pedagodo le preguntamos por el rendimiento escolar del niño como clave para la práctica deportiva extraescolar, con la típica frase por parte de los padres de “si no apruebas, se acabó el entrenamiento” como castigo. "En muchas ocasiones deciden quitarle el deporte como castigo, como si eso fuera a motivarle para plantar los codos delante del libro. Nada más lejos de la realidad. Lo mejor que te puede pasar es que el niño se sienta tan decepcionado, traicionado y frustrado que se cierre más en banda", alerta. Y añade: "Si con el deporte es más responsable, más comprometido, se esfuerza más, se siente mejor, más seguro, más feliz busquemos esas sensaciones y estados de ánimo con el trabajo académico. Yo voy más allá, incluso. Si tienes un examen no puedes faltar a clase, pero tampoco a entrenar y al compromiso con tu equipo y con tu entrenador, es una cuestión de prioridades. Esto ayuda a los padres a que su hijo se organice, se responsabilice, sea consciente de sus actos y sobre todo de su esfuerzo y de lo que obtiene con ello.