15 | Deporte y Salud

Deporte después de un trasplante

Sonsoles Hernádez | UEMC
23 de Noviembre de 2012
Imagen de sgarcia
Escrito por
Sara García

¿Puede una persona que ha sido trasplantada ir al gimnasio y hacer el mismo ejercicio de fuerza que otro que no está trasplantado? Ésa es la pregunta que espera responder Sonsoles Hernández y sobre la que gira su tesis doctoral, actualmente en fase experimental, con la que comprobará los efectos que el entrenamiento de fuerza tiene en personas trasplantadas de riñón y en no trasplantados, con la misma intensidad y trabajo de hipertrofia muscular.

Para ello, acudimos a la sesión número 11 de uno de los 4 grupos que está entrenando en el gimnasio de la UEMC bajo las órdenes de la doctoranda. Los grupos, con un total de 47 personas, están divididas en personas trasplantadas y no trasplantadas y que entrenan y que no, con edades comprendidas entre los 25 años y los 63, pero viéndoles hacer sus ejercicios con las máquinas no sabrías distinguirles.

"No tienen que cambiar sus hábitos porque hay que cuantificar la condición física antes y después". Para ello, en septiembre comenzó valorando la musculatura de todos con una ecografía muscular, una prueba de equilibrio y pruebas físicas funcionales y pruebas de fuerza (isocinéticas), además de un cuestionario sobre su calidad de vida. En total estarán 10 semanas, 20 sesiones, a dos días de entrenamiento por semana y después habrá que valorarlo todo de nuevo.

"Aunque todavía queda mucho, viendo cómo están trabajando, cree que las mejorías entre el grupo de trasplantados y no serán similares".

Todavía queda mucho para defender su tesis -esta fase terminará el 20 de diciembre, después será el post-test, las estadísticas, debe escribirla y espera leerla en un año- pero por lo que está viendo hasta ahora en sus grupos, cree que "las mejorías serán similares". Aunque tienen las mismas características, hay muchas variables en juego: la medicación, no han hecho deportes, que sean más o menos sendentarios... Para pertenecer a estos grupos tenían que cumplir algunos requisitos como no tener ninguna afectación cardíaca grave y debe haber pasado un año mínimo desde el trasplante.

Sonsoles Hernández, que trabaja como personal investigador en la UEMC e imparte "Ejercicio físico y discapacidad", ya estaba en contacto con Alcer (Asociación de Lucha Contra las Enfermedades Renales) y el Hospital Clínico le mandó a algunos de sus pacientes. Todas las personas (las sanas son de la UEMC, padres, voluntarios...) no debían haber entrenado antes con fuerza ni que fueran habitualmente al gimnasio.

"Todo es individual, el ejercicio se adapta a todos, el entrenamiento es el mismo pero con distintos pesos y cargas".

Por ello, les pone unas tablas de ejercicios personificadas. Cada sesión dura una hora, de las que 40 minutos trabajan con máquinas guiadas porque "para principiantes es mejor". "Las mejoras son muy buenas, los primeros días tenían agujetas, pero luego muy bien y la prueba es que no fallan al entrenamiento". Y es cierto porque en eso coinciden dos de las personas trasplantadas: "Al principio era como venir al matadero, lo pasé muy mal, pero ya se nota la mejoría en este tiempo", afirma Pedro, de 47 años, que fue presidente de Alcer y de ahí conocía a Sonsoles. Explica que no solía hacer mucho deporte porque siempre ha conducido camiones; luego empezó a correr, pero le dio un amago al corazón, así que lo dejó. Viene a las sesiones con su hija, que pertenece al grupo de los no trasplantados que entrena, "también como forma de prevención".

"Se nota bastante la mejoría", asegura José Luis, de 59 años, "porque ahora recupero mucho mejor. Yo solía andar por las mañanas una hora y luego voy a la piscina y me hago unos 50 largos, pero no ejercicio tan específico de fuerza en brazos y piernas".

En realidad, es una forma de promocionar el deporte en esta población, uno de los objetivos que también persigue porque este tipo de personas no suele hacer mucho ejercicio.

Y así continuarán porque la intención de esta licenciada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte por la Universidad de Castilla-La Mancha es que continúen con esta disciplina que están adquiriendo. "Les pondré tarea, un programa específico a cada uno para que hagan en casa o en el gimnasio", dice. "Lo que quiero es que cojan adherencia al deporte y disciplina", explica y añade: "No es que no puedan hacerlo, es que están sobreprotegidos por el médico y la familia, como mucho caminan un poco, pero eso no es ejercicio", explica esta abulense que realizó en León un Máster en Innovación e Investigación en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y es especialista en poblaciones especiales. Está familiarizada con el colectivo de enfermos renales por motivos familiares y además lleva la preparación física de dos chicos trasplantados de riñón de Madrid y otro de hígado de Málaga para competir en los Juegos Mundiales de trasplantados de Sudáfrica de julio de 2013 y en un Ironman.

Tras la fase experimental y las valoraciones -que se están haciendo en CIDIF (Centro de Investigación en Discapacidad Física de la Fundación ASPAYM Castilla y León)- comenzará otra fase de este estudio de investigación, podrá comprobar cómo han mejorado los grupos su tono muscular, pero sobre todo espera que se hayan llevado una lección de cómo introducir el deporte y los entrenamientos en su vida cotidiana, a pesar o no, de un trasplante.