46 | Deporte y Salud

Danza y discapacidad

Ana Hernández Gándara | UEMC
8 de Julio de 2017
Imagen de sgarcia
Escrito por
Sara García

La danza se considera una herramienta que contribuye al bienestar de la persona desde una perspectiva integradora. La profesora de la UEMC Ana Hérnadez Gándara investiga sobre danza inclusiva y hace un par de años realizó un estudio sobre los beneficios de ésta en una compañía de Danza y Discapacidad de Valladolid (DyD), del que nos explicará los resultados.

Para ello esta graduada en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte por la UEMC, con formación en teatro en Escuela Superior de Arte Dramático, recuerda cómo la danza es reconocida como tratamiento efectivo por la American Dance Therapy Association en personas con discapacidades médicas, sociales, físicas o psicológicas (ADTA, 2011) desde la perspectiva de la Danza Movimiento Terapia (DMT).

La danza movimiento terapia, arte terapia o músico terapia son efectiva en la intervención en las personas con discapacidad intelectual

"Cuando se habla de movimiento se incluye; la forma de caminar, de gesticular, de relacionarnos con los demás, de establecer contacto físico o de evitarlo, entre otros elementos", explica. La DMT, junto con otras terapias creativas como la arte terapia o músico terapia, son consideradas efectivas en la intervención en la Discapacidad Intelectual (López y otros, 2015).

En la actualidad, la Asociación para Personas con Síndrome de Down y otras discapacidades intelectuales (ASSIDO), emplea la danza y la música, entre otras vertientes del arte, para el bienestar y la mejora de la calidad de vida en personas con discapacidad intelectual.

La danza puede ser utilizada para el desarollo de habilidades motrices y capacidades como carrera, saltos, giros, equilibrio...

La profesora de "Juegos y habilidades motrices" y "Expresión corporal y danza" estudió la influencia de la danza (movimiento, técnicas de consciencia corporal) en la discapacidad intelectual y más en concreto, en el síndrome de Down. "La danza como proceso de búsqueda del movimiento expresivo puede ser utilizada para el aprendizaje y desarrollo de las habilidades motrices básicas y capacidades perceptivo-motrices, como son la marcha, la carrera, los saltos, giros, el equilibrio y el control postural en personas con síndrome de Down". 

Hernández explica cómo este grupo de población está caracterizado por una importante hipotonía muscular acompañada de laxitud ligamentosa, afectando principalmente a las articulaciones de la cadera, rodilla y tobillo. "Las compensaciones provocadas por esta afectación del equilibrio es una de las causas por las cuales modifican sus estrategias en la marcha, teniendo que adoptar nuevos patrones de movimiento, sobre todo, en la época de desarrollo que se encuentran", dice la persona que fue también fundadora en la UEMC del Aula de cuerpo, arte y movimiento.

Siete bailarinas con síndrome de Dowm de 14 a 18 años participaron en un programa de ejercicios de danza con el fin de mejorar el control postural

Partiendo de esta consideración, en 2015 llevó a cabo una investigación en la compañía Danza y Discapacidad (DyD), integrada dentro de la Escuela de Danza de Valladolid y dirigida por María Tomillo. La propuesta pretendía mejorar la intervención docente a través de un programa de actividad física basado en ejercicios específicos de danza, con el fin de mejorar el control postural. En el estudio participaron siete bailarinas con síndrome de Down con edades comprendidas entre 14 y 18 años.

El trabajo muscular y calentamiento de danza reduce la hipotonía e hiperlaxitud ligamentosa y previene problemas posturales

Los resultados obtenidos indicaron que el trabajo muscular en el tren inferior y abdomen acompañado de un calentamiento específico de danza reduce la hipotonía e hiperlaxitud ligamentosa previniendo problemas posturales; el trabajo fraccionado de la pisada y del salto favorece el aprendizaje y la posterior ejecución en las coreografías. "Por otro lado, el trabajo a través del espacio con líneas escénicas y trayectorias diagonales reduce la deambulación en la marcha, y por último, el trabajo sensorial a través de ejercicios de relajación mejora la concienciación y la consciencia corporal", concluye la investigadora.